En este contexto, la rinoplastía, o cirugía de nariz, es un procedimiento que puede posibilitarte alcanzar ese perfil soñado, un rostro agradable, armonioso y proporcionado; sin que por eso debas perder los rasgos particulares que hacen que tu rostro sea único.

Entre las increíbles ventajas de la rinoplastía se encuentran las siguientes:

• Corrige imperfecciones antiestéticas.
• Reduce narices demasiado grandes o largas.
• Corrige deformaciones producidas por una fractura o desviación del tabique nasal.
• Ayuda a corregir algunos problemas funcionales de la respiración.

Para llevar a cabo este procedimiento es conveniente esperar a la adultez, es decir, a la etapa de la vida en la que ya han finalizado los cambios progresivos que atraviesa el rostro al madurar. En segundo lugar, debido a que el factor emocional siempre es un elemento de gran importancia para tomar la decisión de operarse.

No hay dos narices iguales. Esto es un hecho; de ahí la importancia de programar una rinoplastía que en todo momento persiga conservar la identidad de tu rostro; desde luego, mejorando las proporciones de tu nariz, su volumen, sus contornos y ángulos, pero sin perder las características esenciales que te hacen ser quien sos. De más está decir que para seguir esta filosofía es necesario recurrir a los expertos que más saben sobre narices.

Inmediatamente después de la cirugía se colocará un yeso para proteger la zona y mantenerla inmóvil y a salvo de golpes. Durante el primer día es imprescindible guardar reposo. Esto evita la aparición de moretones y edemas que, más allá de estas precauciones, pueden desaparecer en el curso de una semana. Los primeros resultados son visibles en muy poco tiempo, aunque recién después de un lapso más prolongado, que puede variar entre seis y ocho meses, la nariz se asienta en su forma final y más perfecta sobre el rostro.

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